Es mi trompetista favorito, está siempre en el puente nuevo con una trompeta muy chiquitita, que por cierto él hace sonar maravillosamente.
Nunca hemos hablado. Cuando me inclino para dejar la moneda en su gorrilla, nos miramos durante un breve instante, y hacemos una inclinación imperceptible a modo de saludo.
Él no es negro y yo no soy la Bergman. Pero cuando paso por el puente, siempre me viene a la cabeza la misma frase. Tócala Sam, toca esa vieja canción para mi.
TAR.
Pd: Gracias por los instantes de cine.
domingo, 3 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario