miércoles, 27 de noviembre de 2013

Que bien. Izal.


Qué bien que en mis pupilas siga entrando luz del sol.
Qué bien que en mi cerebro se produzcan intercambios de información.
Qué bien que te pusiste en medio.

                                                                     IZAL



martes, 26 de noviembre de 2013

¡Fíjate tú!


http://www.tendencias21.net/Distinto-genoma-en-las-neuronas-de-un-mismo-cerebro_a26527.html

Cantata del café. Johan Sebastian Bach.




"¡Ah, el café!, ¡sabe tan dulce! es más cautivador que mil besos, más suave que el moscatel.
Café, café...es lo único que necesito. Si alguno quiere hacerme feliz que me ofrezca un café"

La Caracha II





La Caracha I



Cogiendo el sol, oeo


New uniform



Vistas





Lagartija con cola




Columnar


domingo, 24 de noviembre de 2013

God save the queen




Show must go on.
Va por ti Freddie.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Nobody canna cross it, is only who can understand it.


Noticia más canción.
Canción noticia.
Canticia.
Noción.

Ideote clan

Un poco de rap para el finde.
De Suse, Gakso y Migel.

http://www.youtube.com/watch?v=2kFXBzu2Seo


Le mal du pays. Liszt.


A Haruki también le gusta nadar


- El otro día, mientras nadaba en la piscina, pensé en muchas cosas. En ti, en Helsinki...No sé explicarlo. Era como si guiándome por la intuición, remontara una corriente.

- ¿Mientras nadabas?

- Nadando se puede meditar de maravilla.

Sara se quedó callada un instante, sorprendida.

- Como un salmón.


..............................................................................

"No hay duda". Son los pies de Haida", pensó Tsukuru. Coincidían en el tamaño y la forma, y en la manera concisa y segura de patalear. La espuma que levantaban en el agua también era idéntica: ligera y esponjosa, era tan relajante como el movimiento de sus pies. En la piscina de la universidad siempre observaba las plantas de los pies de Haida cuando nadaba detrá de él. Como cuando alguien, al conducir de noche por una carretera, no aparta la vista de las luces traseras del coche de delante. Su forma se le había quedado grabada en la memoria.

................................................................................

Nadaba de una manera elegante, con una técnica intachable. Su estilo recordaba al de Haida. Tanto que podía decirse que era idéntico. No salpicaba ni hacía más ruido del necesario. El codo se alzaba ágil y bellamente sobre el agua y el brazo volvía a sumergirse empezando por el pulgar. No tenía ninguna prisa. bajo ese estilo subyacía una idea básica: mantener una serenidad centrípeta.

...................................................................................

Pero una mañana, diez días después de que se despidieran delante de la biblioteca, Haida apareció por la piscina de la universidad. Tsukuru se disponía a girar para nadar su enésimo largo, alguien le tocó en el dorso de la mano derecha en el momento en que ésta alcanzaba la pared de la piscina. Se había subido sus gafas negras de natación hasta la frente y en sus labios afloraba la encantadora sonrisa de siempre. A pesar del tiempo que había pasado sin que se vieran, sólo hicieron un gesto afirmativo con la cabeza, sin intercambiar palabra alguna, y, como de costumbre, nadaron juntos en la misma calle. Su única forma de comunicación dentro del agua eran los suaves movimientos musculares y el ritmo sosegado y regular de sus patadas. Las palabra sobraban.

................................................................................

Nadar es lo más parecido a volar.

Los años de peregrinación del chico sin color. 
Haruki Murakami.


PD: La foto es de Adam Pretty.

Urdiendo irreverencias



Lagartija de verano


Armonía


En ese momento, por fin lo captó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía.

Los años de peregrinación del chico sin color. 
Haruki Murakami.

Silencio, se rueda.


Sueña, que no es poco.






Si mañana ganamos el concurso
rompemos la hucha de cerdo,
compramos una moto con sidecar
y viajamos
a un pueblo perdido
de la sierra de Albacete.
Prometo preguntarte:
-      ¿Me quieres Lagartija?
Y tú tendrás que responder:
-      No me joda, Tortuga
Si mañana ganamos,
prometo leerte
los mejores pasajes de Faulkner.

Si perdemos,
lo de siempre,
le pido al cielo que amanezca,
sea por donde sea.

TH. 2013.


PD: ¿Me respetarás? ¿No?

Atardeceres repentinos




Con una profundidad muy profunda










Laguna salada


En tres capas


Con el techo rojo


La rata va a ser cazada


martes, 19 de noviembre de 2013